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CUENTO DE HADAS

EL HADA Y EL ESPANTAPAJAROS

de Norma Beatriz Correa

 

Letra La familia se había mudado hacia poco tiempo a su nuevo lugar de residencia.

El despertador sonó a la misma hora de cada día.

Su barrio era bastante tranquilo, un poco apartado de la gran ciudad, de los ruidos,

las anchas calles donde el transito era concurrido.

 

Su escuela estaba un poco alejada de su hogar,

había que cruzar un largo sendero por el parque

que quedaba a medio camino entre su casa y la escuela.

 

La madre dijo:

-¡¡Vamos Francisco!! ¡Ya esta el desayuno, cariño!

-¡Ya casi estoy listo mamá! ¿Qué me preparo de rico? - Respondio el niño.

-¡Tus tostadas favoritas!, de pan de sésamo y el tazón de leche caliente.

- Dijo alegre su madre.

 

Era su único hijo, y faltaban pocos meses para su cumpleaños numero diez.

-¡Come despacio Francisco!, y por favor pasa por la casa de José y Pablo así van juntos, no me gusta que vayas solo a la escuela.

-¡Quisiera acompañarte! Pero llego tarde a mi trabajo hijo. Comento la madre.

Sonriendo dijo el niño:

-¡Usted vaya tranquila mamá yo ya soy grande, y nada me pasar! Ire por mis amigos.

-Te prepare unos sandwichs para que comas en tu tiempo de descanso,

a las tres llego y me cantas como te fue. Respondió la mama dandole un beso en la frente y acariciando su cabello.

Cada uno se dirigió por diferentes caminos.

-¡Jose! ¡Jose! ¡Pablo!, ¡vamos juntos a la escuela! - Grito Francisco desde la vereda mirando la ventana que daba a la calle de la vivienda de sus compañeros, eran mas grandes que el.

-¡Ya partimos! Contesto Pablo.

Comenzo la marcha hacia la escuela.

José dice:

-¡Que pena que este sea el unico camino a nuestro colegio!

-¿Porque? Pregunta Francisco.

-¡Lo que pasa es que José tiene miedo de cruzar el sendero del parque! - Contesto Pablo.

-Pero es un lugar lindo. Hay muchos arboles. Comento Francisco.

-¡Lo que lo asustan son los espantapajaros! Dijo Pablo.

-Mi mama dice que la gente grande los pone para que

los pajaros no se coman las semillas de las flores. - Contesto Francisco.

 

Riendo Pablo dijo:

-¡Ja ja ja! Mi abuela dice otra cosa, que son niños que se portaron mal.

-Francisco contesto:

-Si tu quieres asustarme no lo conseguiras.

Ya llegamos. ¡A estudiar chicos!

-¡Hoy a la salida te vas solo francisco!

Nosotros tenemos que quedarnos una hora mas que tu. Respondio José.

-¡Bueno! ¡Bueno! ¡Adios! Grito Francisco y entro a su sala donde ya estaban casi todos los alumnos esperando a la maestra.

Francisco era muy atento en las clases y muy aplicado.

 

Letra Llego la hora de la salida y todos saludaron a su maestra,

tomando el camino, cada uno, a su casa.

Francisco comenzó a caminar y llego al sendero,

no habia dado ni cinco pasos

cuando recordo el comentario de Pablo acerca de los espantapajaros,

Curioso se aproximo a uno para verlo desde cerca, observando que sus cabellos

no parecian de paja, y sus ojos le recordaron a un muñeco que el tenia en su casa.

Sintio un escalofrio.

Se aparto caminando de espaldas, cuando choco con un arbol.

Se sobresalto del susto. Y de pronto, frente a el vio a un enanito que apenas llegaba a sus rodillas.

De nariz torcida y ojos saltones, vestia una rara vestimenta,

llevaba un bonete rojo de pana que se quebraba al medio y caia hacia

para un costado, tapando una de sus orejas puntiagudas.

Francisco inmovil grito:

-¡Que eres?¡Que quieres?

-¡Soy un duende! Respondio. ¡Y quiero jugar!

 

Pegando un salto sobre la espalda de Francisco.

-¡No! ¡No! ¡Sueltame! No quiero jugar contigo. ¡Dejame! Debo ir a mi hogar. Gritaba el niño.

El duende murmuro:

-¡Yo solo quiero jugar! Y ningun niño quiere jugar conmigo.

Francisco enojado contesto:

-¡Dejame! ¡Dejame! ¡¡Monstruo!!

El duende se molesto y comenzo a girar haciendo un remolino

desde los pies del niño hasta su cabeza.

Y de pronto ¡Francisco estaba convertido en palo!

Con sus brazos abiertos como pidiendo ayuda.

Sus cabellos irisados como paja y su boca entreabierta.

Era otro mas de todos los que ya estaban en el parque.

Parecia que nada hubiera pasado en el parque, los demas niños

que pasaban por el lugar iban distraidos y no veian nada raro.

Ya estaban acostumbrados a ver los espantapajaros.

 

Letra Llego la madre de Francisco a su hogar, había salido más temprano de su empleo y dijo:

-¡Hijo! ¡Hijo! Ya llegue. ¿Dónde estas?

 

Nada.

Su hijo no respondia.

La madre comenzó a buscarlo por toda la casa pero no lo encontró.

Salio fuera de la casa y fue corriendo a casa de sus compañeros y vecinos de escuela.

-¡Pablo! ¡Pablo! ¡José! ¿Han visto a Francisco? ¡Ha ido con vosotros a la escuela!

-¡Si! ¡Si! Respondio José.

-¿Que sucede señora? Pregunto Pablo.

-¡No encuentro a mi hijo! Estoy desesperada.

Belen, la hermanita menor de Pablo y José escuchaba la conversación , entonces,

se asomo a la puerta e interrumpio diciendo:

-¿Que paso con Francisco?

La madre del niño respondio:

-¿Tu no lo has visto? ¿Es que salio o estuvo jugando en la vereda?

 

Letra La niña de tan solo siete años contesto:

-¡No señora! No lo he visto. Pero puedo ayudarle a usted a buscarlo.

Pablo dijo:

-¡Belen tu eres muy pequeña!

 

-¡Ya lo se! Pero ustedes tienen mucha tarea que hacer para la escuela.

¡No podrán ir con la mamá de Francisco! _ Respondio Belen

 

Era así, ya que Pablo y José tenían un examen muy importante al día siguiente.

-¡Es temprano y no voy sola! - Dijo Belén -

Voy con la madre de Francisco que es mayor y yo conozco bien el pueblo.

 

 

¡Déjala ir, no le sucedera nada! No ves que la señora esta desesperada. Hace poco que vive en el pueblo, y no conoce bien el lugar. - Acoto Jose .

Y Pablo le respondio :

¡Bueno, ve! Pero no te apartes de la señora.

 

letra Comenzaron a dar vueltas a las manzanas, preguntando a la gente, pero nadie lo había visto.

La madre hablo con unos y otros padres del lugar, ellos desconcertados le respondían que no lo habían visto.

Roxana miro a la niña y le comento:

-¿Te has dado cuenta tu, la mirada entristecida de muchos padres? ¡Tal vez no entiendes porque eres muy pequeña!

A lo que respondio Belen :

-¡Debe ser porque perdieron a sus hijos también!

-¡Como puedes decir eso Belen! ¡Es terrible! Respondio Roxana.

-Yo no se mucho, pero mi abuela dijo que el año pasado se perdieron niños. - Contesto la niña.

No nos deja que salgamos a la vereda porque teme que nos suceda algo.

-¡Es para protegerlos! Contesto la señora.

Pero el temor de que sea cierto hizo que la desesperacion

de la madre sea aun mas grande, pensando en su hijo.

 

Apreto fuertemente la manito de Belen y siguio su busqueda.

Fue camino a la escuela despues de haber recorrido

varias manzanas cercanas a su vivienda.

Cruzaron el sendero del parque tan rapido que ni alcanzaron

a distinguir los pobres espantapajaros.

 

La escuela estaba vacia.

Al volver por el bosque ya agotada, la madre, Roxana rompio en llanto.

 

2ª parte

Letra El hada y los espantapajaros .

-Sientese unos minutos a descansar señora. Le dijo Belen.

-¿Donde estas Francisco? ¿Donde esta mi pequeño?

Sentada al costado del sendero en un trozo de tronco viejo, agachando su cabeza y llevandola hasta sus rodillas llorando. Como rezando a la vez.

Belen al verla, la acaricio y le dijo:

-¡Ya va a volver seguro que esta jugando con algun nuevo amiguito! ¡Nunca vine al parque! Esos que son? muñecos?

Roxana sin levantar su mirada le respondio:

-No te alejes mucho por favor. ¡Francisco! ¡Francisco! ¿Dónde estas?

La niña se dirigio lentamente a lo que ella habia llamado muñecos, toco la cara de uno de ellos y comento:

-¡Pobrecitos! ¡Parecen niños! ¿Estaran cansados de estar en esa posicion?

Recorrio algo el lugar mirando uno por uno los espantapajaros, dando siempre una mirada a Roxana que seguia llorando con su cabeza gacha.

Ya casi empezaba a atardecer.

Habian pasado varias horas de busqueda, entonces, trsite, la niña miro al cielo suplicando:

-Cómo quisiera que Francisco aparezca, asi su madre deja de llorar.

Cuando de pronto parecio caer una estrella. La niña asombrada dijo despacio:

-¿Que sera? Esta por caer una estrella en mi cabeza y sus ojos quedaron fijos sobre las luces que giraban alrededor de ella en forma de espiral.

Miro una pequeña rama de arbol que casi tocaba su frente y alli estaba ella, El Hada.

Radiante, sus cabellos enrulados, de un rojo brillante, sus alas de un celeste pastel fosforescente ¡Bellisima!

Belen exclamo:

-¡Es cierto! ¡Es cierto! Mi abuela siempre dijo que las hadas existian; y yo le creia, pero nunca vi una.

El hada sonriendo, le dijo:

-Si, vengo de muy lejos y anduve por muchos bosques!

Y mirando a Roxana le pregunto a la niña:

-¡Todavía no encontraron a Francisco, Belén?

La niña, apenada, le respondio

-¡No mi hadita!

-Espera unos segundos y hablaremos. Dijo el hada.

Y dirigiendose a la madre de Francisco, que aun estaba en la misma posición, quebrada en llanto, arrimo su varita magica, y sin tocarla formo una gran burbuja que envolvio todo su cuerpo.

-¿Por qué hiciste eso? Dijo Belen.

El hada le contesto:

-Para que podamos hablar, a veces las personas grandes no deben vernos.

Belen respondio:

-Entiendo. Pero tu encontraras a Francisco verdad?

Sin escuchar su pregunta, asombrada, pregunto a su vez:

-¡Que ha pasado aquí! ¿Y estos niños en este parque?

-¡No hada! son espantapajaros! Corrigio la niña

 

-¡No lo son! _ dijo el hada_ Y volando se dirigio hacia un tronco aleteando fuertemente, destellando muchas luces brillantes.

Gritó, enfadada:

-¡Sal de ahi! ¡Sal de ahi! Hace tiempo que te vengo buscando ¡Por bosques, lagos y campos!

Y de repente aparecio el duende.

La niña lo miro sorprendida y dijo:

-¡Que lindo! ¡Pareces un niño pequeño!

El duende, alegre contesto:

-Quieres jugar?

 

-¡Un momento! Señor duende- Interrumpio el hada - ¿Que travesuras has hecho tu aqui? ¿Sabes cuanto tiempo me llevo encontrarte?

El duende agacho su cabecita y le contesto:

-¡Disculpeme mi hada! Por haber escapado de nuestro reino. ¿Estan enfadados conmigo?

-¡Eres un pequeño muy travieso! ¡Pero no! Todo lo contrario, te extrañan mucho. -Le respondio el hada.

La niña miraba atonita, sin comprender nada y pregunto:

-¡Hada! ¿Estabas buscando al duendecito? ¿No me ayudaras entonces a encontrar a Francisco?

El hada le contesto:

-¡Si! ¡Esta muy cerca!

El duende interrumpio diciendo:

-¡Quiero jugar! Puedo, hada? Solo unos minutos.

-¡Si pequeño! Yo jugare contigo. Le dijo Belen.

-¡Bueno bueno! Solo un momento. Acepto el hada.

-¡Si! ¡Si! Le respondio el duende

Y tomando las manitas de la niña comenzo a dar vueltas haciendo una ronda comenzando a saltar.

El hada, posada sobre una flor silvestre, los observaba, fueron unos minutos de muchas risas entre el duende y la niña.

Entonces el hada ordeno, suavemente:

-¡Ya es suficiente! Se nos termina el tiempo. Duendecillo, vamos a trabajar.

-¿Se van? ¿Adonde van a trabajar? pregunto Belen.

El hada la miro y le respondio:

-¡Pequeña tu quedate alli y observa!

Ya comprendia que habia sucedido...

El duende, ignorandolo, pegaba brincos de alegria y se dirigia hacia los espantapajaros con el hada volando a su lado, que le dijo enojada:

-¡Comienza a reparar todo esto, que yo estare mirandote!

-¡Si hada! Yo lo hice porque no querian jugar conmigo. Tampoco quería estar solo en el parque. Dijo el duende.

-¡Travieso! ¿No pensaste en sus padres? Mira a la madre de Francisco. Asi estaran los familiares de los demas niños que han desaparecido.

El duende acongojado, acepto:

-¡Tienes razon hadita!

Y cambiando de tema, le pregunto: Me has dicho que mis hermanitos me extrañan ¿No es cierto?

 

-¡Si claro! Me encargaron que te buscara. Lo tranquilizo el hada.

El duende comenzo a girar alrededor de cada uno de los niños como un remolino y toco sus narices.

Y milagrosamente, uno a uno comenzaron a despertar.

Belen observaba y no lo podía creer.

En tanto, el hada tocaba con su varita las cabecitas de los niños para que no recordaran nada.

 

Llego el turno de Francisco, el hada llamo a Belen y le dijo:

-Belén este niño es el ultimo a quien vamos a despertar, y es ¡Francisco! Has sido muy buena y valiente niña.

-Yo soy muy pequeña. ¿Cómo voy a ser valiente? Pregunto la niña.

-¡Si Belen! Has tenido el valor de acompañar a la madre de Francisco. Y si no es por ti que miraste al cielo y me llamaste no hubiera encontrado al duende travieso.

-¡Pero yo solo pedi un deseo! -Exclamo asombrada Belen.

-¡Para eso estoy! Para cumplir los deseos de los niños que lo necesitan.-Dijo el hada.

El duende de pie frente a Francisco, para despertarlo pregunto:

-¡Hada! ¡Hadita! Este es el último?

El hada sin responderle, dijo:

-Belen ve junto a Roxana, tendran unos minutos antes de poder entender, aunque no recordaran nada malo sucedido. Tendran hermosas imágenes en sus mentes, estos niños.

Belen obedecio y fue hacia donde estaba la madre de Francisco.

 

Mientras, el hada y el duende se dirigieron a Francisco que realmente para algunos pequeños, parecia un espantapajaros.

Girando a su alrededor, el duende y el hada formando en espiral de luces con muchos colores mientras el primero, soplaba la nariz de Francisco, que despertó.

Miro todo y corriendo hacia su madre y Belen, les dijo:

-¡Madre! ¡Belen! ¿Que hacen aquí?

La madre, que aun seguia sentada, levanto su mirada y sorprendida respondio:

-¡Francisco ¿donde estabas? ¡Hijo mío!

Mientras lo abrazaba bien fuerte, bajo la mirada de Belen que observaba lo que sucedia.

Miro al hada y al duende que tambien contemplaban la situacion detras de unos arboles, contentos, y de repente, se formo un arco iris pequeño como una puerta, rodeando al pequeño travieso y a el hada.

Los dos, mirando a Belen.

El duende dedicandole una gran sonrisa.

Y el hada, señalando con su varita, le disparó una flecha, pero de estrellitas, en la mano de Belen. Con una voz suave, le dijo en su oido:

-¡Belen! ¡Pequeña! Nada malo recordaran los niños y en tu manito tendras un regalo. ¡Abrelo cuando llegues a darle la noticia a tu abuelita!

Belen sonrio enviando besitos al hada y su duende.

 

Roxana comento:

-Estos niños...¿Donde estabas Francisco?

El niño respondió:

-¡Aqui madre! Estaba ayudando a los niños a desarmar los muñecos de palos.

-¡Pero yo no veo nada! ¿Y que es lo que deseaban hacer? -Contesto su madre

-Un lindo lugar para jugar! ¡Eso queriamos hacer! Disculpe madre si la preocupe.

Comenzaron a caminar hacia sus hogares, junto con otros niños.

 

Cada uno llego a su vivienda, y sus padres, dieron gracias a Dios, con la alegria de tener nuevamente a sus hijos.

Todos contaban la misma historia que Francisco.

 

Letra Belen llego a su casa y con su manito aun cerrada.

 

-¡Un hada me ayudo a encontrarlos! Les dijo a sus hermanos Jose y Pablo que jocosamente le respondieron:

-¡Ja ja ja! Eres muy pequeña y solo tu puedes creer esa tonteria.

La niña se dirigio a la habitacion de su abuelita que se encontraba sentada en su mecedora tejiendo una mantita.

Escucho lo que contaba Belén.

-Tu me crees abuelita... Verdad? - pregunto la niña...

La abuelita, sonriendo le contesto:

-¡Claro! Mi pequeña. ¡Las haditas existen!

Belén contenta se sento junto a ella y le dijo:

-¡El hadita! coloco algo en mi mano, y yo quiero ver que es junto a ti, abuela.

-¡Miremos Belén! ¿Qué es?

Y Belén, abriendo su manito vio como destellaban infinidad de lucecitas de colores. ¡Y una moneda de oro!

La abuela le comento:

-¡Que hermoso regalo! ¡Guardala bien! Eso siempre te recordara al hada y el duende.

 

 

Llego la noche pero de pronto, frente a su cama le parecio ver nuevamente un rayo suave que caia del cielo estrellado.

Entonces murmuro:

-¡Hada! ¡Duende! ¿Han vuelto?

Pero nadie respondio.

Luego, en sus sueños escucho una voz dulce que le dijo:

-¡Mañana ve al parque! ¡Ve a jugar!

 

Letra al dia siguiente los padres habian quedado con dudas, sobre la historia que contaron, del parque .

Y todos decidieron acompañar a sus hijos al lugar. Roxana junto a Francisco tambien decidieron ir.

Belen animo a sus hermanos:

-¡Vayamos al parque!

Jose y Pablo le respondieron:

-¡Bueno vamos a ver! Y te convenceras de que allí no hay nada. ¡Solo unos espantapajaros!

Al llegar al lugar casi todos juntos, la gente mayor y los niños. ¡Que sorpresa!

El sendero ya no era de tierra. Sino de cemento. A los costados, toboganes de varias alturas y colores de pinturas llamativas, palomitas que subian y bajaban, de madera, tambores de metal con cadenas, pintados de rojo, blanco, verde, y hermosas hamacas.

Asientos de madera junto a mesas redondas de cemento. Asombrados todos los padres se miraban. Francisco exclamo:

-¡Madre! ¿Se ha dado cuenta que no mentiamos?

Y todos los niños respondieron junto a el:

-¡Si! Esto queriamos hacer, ¡Un verdadero parque para jugar!

-¡No lo puedo creer! ¡Es hermoso! Exclamaban alborozados los niños.

-Era cierto ...Dijo Pablo. Quitaron los espantapajaros.

Francisco le respondió:

-¡Si Pablo! Trabajamos mucho para hacer esto.

Belen recordo las palabras del hada, que los niños tendrían lindos recuerdos. La niña dijo:

-¡Jose! ¡Pablo! ¿Podremos traer a la abuelita a tomar sol al parque?

-¡Si Belén! Y tú podrás venir a las hamacas. - Respondieron casi al unisono los hermanitos.

Roxana llena de sorpresa abrazo a Francisco:

-¡Te felicito hijo! Has hecho un buen trabajo junto a los demas pequeños.

Belen mirando una de las hamacas, corrio hacia ella, porque sentia que la llamaba.

Sentandose en ella comenzo a hamacarse lentamente, mirando hacia el cielo como dando las gracias, cuando, de pronto, aparece una pequeña burbuja ante sus ojos.

Era el hada:

-¡Este es el regalo que puedo ofrecer!

La niña la miraba con mucha ternura. El hada siguio:

-¡Tenia que recompensar de alguna forma las travesuras del duende! Me despido. Pero les dejo un lugar hermoso donde todos los niños podran jugar.

-¿Te volveré a ver? - Pregunto Belen en voz baja

-¡Siempre que mires al cielo alli me encontraras!

La niña la saludo moviendo su manito y con una gran sonrisa.

El hada desaparecio dejando una pequeña estela vertical con los colores del arco iris.

FIN!!

 

N.B.C

Imagen de duende del sitio http://www.estrella.ws/canal1/

 

 







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